lunes 14 de junio de 2010

LOS CINCO PILARES DE LAS KIPP

Comentaba en el post anterior cómo las escuelas KIPP habían sabido tener en cuenta los datos de los estudios relativos al aprovechamiento de las vacaciones como clave para mejorar el rendimiento escolar. Creo que es muy interesante conocer algo más de las claves del éxito de estas escuelas, que como dije se han multiplicado en pocos años por Estados Unidos y ya he encontrado algún intento de reproducir el sistema en Chile y creo que algo se está iniciando también en Argentina.

Obviamente lo interesante es poder ver en vivo el funcionamiento de estos centros, pero aunque la distancia lo impida sus websites nos ayudan a acercarnos un poquito más. Reproduzco aquí traducido cuales son los pilares de las escuelas KIPP para poder tener algunas pistas a aplicar en nuestros centros.

Las Escuelas KIPP son escuelas públicas gratuitas de matrícula abierta, donde estudiantes educacionalmente marginados desarrollan el conocimiento, habilidades y carácter necesarios para tener éxito en escuelas superiores, universidades de alta calidad y en el competitivo mundo exterior.

Ellos comparten un conjunto fundamental de principios operativos, conocidos como los Cinco Pilares:

1. ALTAS EXPECTATIVAS. Las Escuelas KIPP poseen altas expectativas definidas y medibles de logros y conducta académica que no se justifican en los antecedentes de los estudiantes. Los estudiantes, padres, profesores y el personal crean y recalcan una cultura de logros y apoyo mediante una gama de recompensas y consecuencias formales e informales para el desempeño y conducta académica.

2. ELECCIÓN Y COMPROMISO. Los estudiantes, sus padres y la facultad de cada Escuela KIPP eligen participar en el programa. A nadie se le asigna o fuerza a asistir a estas escuelas. Todos deben realizar y mantener un compromiso con la escuela y con los otros para brindar el tiempo y esfuerzo necesario para lograr el éxito.

3. MÁS TIEMPO. Las Escuelas KIPP saben que no hay atajos cuando se trata de éxito en el ámbito académico o en la vida. Con un día, semana y año extendido, los estudiantes poseen más tiempo en la sala de clases para adquirir el conocimiento y habilidades académicas que los prepararán para las competitivas escuelas superiores y universidades, como también más oportunidades para participar en diversas experiencias extracurriculares.

4. FUERZA PARA LIDERAR. Los directores de las Escuelas KIPP son líderes académicos y organizacionales efectivos que comprenden que las grandes escuelas requieren grandes líderes. Ellos poseen el control sobre el presupuesto y el personal de la escuela. Tienen la libertad de transferir con rapidez dólares o realizar cambios de personal, lo que les permite una máxima efectividad para ayudar que los estudiantes aprendan.

5. ATENCIÓN EN LOS RESULTADOS. Las Escuelas KIPP se centran permanentemente en el alto desempeño de los estudiantes en pruebas estandarizadas y otras mediciones de objetivos. Como no existen los atajos, tampoco hay excusas. Se espera que los estudiantes logren un nivel de desempeño académico que les permita tener éxito en las mejores escuelas superiores y universidades del país.

jueves 10 de junio de 2010

¿VACACIONES O NO?

A punto de comenzar el periodo vacacional en la mayoría de centros educativos y con los exámenes de selectividad en marcha, percibo en los institutos de secundaria que he visitado esta semana un ambiente entre el alumnado que en la expresión popular se resumiría como “ya está toda la carne vendida”. Lo que no se haya hecho hasta ahora, ya no se hará y el curso está terminado. Los profesores manifiestan a su vez el desgaste del año y las ganas de vacacionar cuanto antes, más aún con las perspectivas de reducción salarial. Y sin embargo, quizá quede mucha carne por vender en los próximos meses antes de que comience el nuevo curso.

Hace unos meses leí la obra de Malcolm Gladwell titulada “Outliers” en la que hace un estudio de la importancia de la perseverancia y de las horas dedicadas a una tarea por encima del talento. En dicho libro insiste mucho en que el talento por sí mismo no es suficiente y que para alcanzar la excelencia en cualquier área es necesario un mínimo de 10000 horas de dedicación. Los casos estudiados van desde el éxito de los Beattles, al de Bill Gates pasando por los mejores jugadores de hockey de Canadá.

De todos los ejemplos que utiliza en su análisis, me llamó especialmente la atención la investigación realizada en 1996 por los sociólogos Kart Alexander y Doris Antwisle de la Universidad Johns Hopkins en la que muestra que mientras el éxito de los estudiantes mejora de manera similar durante el año escolar, independientemente de su estatus socio-económico, los que provienen de familias con escasos ingresos experimentan pérdidas en verano durante los primeros cursos de la escuela que se van acumulando. Más concretamente, un reciente estudio de la Universidad estadounidense considera que el 65% de la diferencia en el rendimiento de niños pobres y ricos se debe a las diferentes experiencias de aprendizaje que viven durante los veranos, especialmente en los primeros años de escolarización.

Estos datos parecen ampliamente conocidos por la comunidad educativa en general, ya que una búsqueda sencilla por Internet sobre dicha investigación arroja cientos de resultados en artículos escritos al respecto. Siendo así, ¿por qué jamás hemos oído hablar de recorte de vacaciones en los planteamientos de una reforma educativa? ¿Se imaginan la protesta generalizada de alumnos y profesores?

Sin embargo una iniciativa que se tomó en serio estos datos fue las Escuelas KIPP. www.kipp.org Un programa de excelencia educativa en escuelas públicas que ha logrado que en un país donde el acceso a la universidad está en torno al 40% de la población, en sus escuelas alcance el 80%. Lo más curioso de este dato es que no estamos hablando de colegios privados de alto rendimiento para clases sociales privilegiadas, sino precisamente de todo lo contrario, de escuelas públicas en barrios humildes y con población desfavorecida. Una escuela que comenzó en un barrio marginal como el Bronx y que tiene actualmente 82 escuelas en 19 estados. Y donde los estudiantes se sienten orgullosos de estudiar más horas que el resto de sus compañeros porque son conscientes de los resultados que eso les reportará de cara al futuro.

Considero que no es suficiente con “plantear el verano de una manera educativa” sino que es necesaria una mentalidad que estime que esté el listón a la altura que esté, no se trata de bajarlo para que todos lo puedan pasar, sino de que cada cual tenga en cuenta el esfuerzo que necesita para alcanzar ese mínimo y que se ayude a cada alumno a llegar utilizando los recursos que el propio alumno posee. Y su mejor recurso es la confianza en que el listón está a la altura indicada.

domingo 6 de junio de 2010

CAMBIO EDUCATIVO 2

Gregory Bateson, de la Escuela de Palo Alto, propone en su pedagogía del cambio distinguir entre dos tipos o niveles. El cambio 1, que es el que tiene lugar dentro del sistema y el cambio 2, que es el que modifica el sistema.

En el primero, el sistema mantiene su equilibrio y la modificación se produce en los elementos del sistema. En el segundo es el sistema el que es modificado.

Por lo general, cada vez que una situación llega a un punto crítico, nos damos cuenta que hace falta cambiar algo. Es, digamos, el punto, en el que nos damos cuenta que hay que superar la locura a la que se refería Einstein, cuando decía que es de locos querer obtener resultados diferentes haciendo siempre lo mismo. Y entonces buscamos cambiar pero ¿qué?

Nuestro miedo innato a lo desconocido nos lleva a una actitud absurdamente a la defensiva, ya que no hay más enemigo que nosotros mismos deseando cambiar, de la que emanan pensamientos como “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” y entonces damos un paso adelante hacia el cambio pero sólo de nivel 1. Pero para que parezca que es un verdadero cambio estructural lo adornamos de novedad y lo rodeamos de un buen marketing que incite a pensar que esta vez sí, que las cosas van a cambiar.

Pero llega un momento en el que un sistema humano no consigue regular sus intercambios por medio de medidas habituales de autocorrección y de ajuste, y entonces las “soluciones de sentido común” mantienen los problemas o crean otros y es cuando el sistema entra en crisis. Ese es el momento de pasar a un cambio 2 o el sistema se resentirá todavía más o terminará por colapsar.

Escribo esto pensando en la reforma educativa de la que se habló semanas atrás y de la que no hemos vuelto a saber mucho ya que el pacto de estado anunciado hizo aguas y parece que todo está de nuevo en “veremos”. Hace pocos días Manuel Hernández comentaba muy acertadamente en su blog cómo la crisis educativa no se toma tan en serio como la crisis económica y nadie se escandaliza cuando un gobernante afirma que la educación en España en los últimos años ha mejorado, cosa que no se atrevería a decir de la situación económica, porque nuestra retina está grabada ya con las cifras del paro, de endeudamiento y de recesión.

Las estadísticas de abandono y de fracaso escolar en nuestro país son realmente alarmantes. Está claro que éste no es el camino. Entiendo que ha llegado el momento de cambiar. Pero de cambiarlo todo. De cambiar el sistema, le pese a quien le pese. Con “más de lo mismo” sólo obtendremos “más de lo mismo”. Necesitamos en el mundo de la educación personas valientes que apuesten por un cambio radical del sistema.

Y estoy convencido que un cambio 2 no será tan traumático. Lo traumático es continuar en esta linea. Tenemos muchas experiencias maravillosas de las que aprender a lo largo del mundo. Hay cientos de educadores dando conferencias en diferentes foros proponiendo caminos realmente interesantes. ¿Por qué no les escuchamos y perdemos el miedo? Aprender de los que ya han alcanzado el éxito. Subirse a los hombros de los gigantes para poder ver más allá

martes 1 de junio de 2010

DESAFIOS DE LA EDUCACIÓN POPULAR

Tejiendo redes para articular la unidad en la diversidad.

El desafío político y cultural está en construir la unidad en la diversidad, superando la fragmentación y apostando a un nuevo bloque social, capaz de plantear nuevas opciones. Esto significa fortalecer las redes, articular experiencias distintas, potenciar el protagonismo de las poblaciones, contribuir efectivamente a formas de democracia con participación popular y ciudadanía. Ante la globalización del capital, hay que globalizar las respuestas, promoviendo la contraofensiva de los movimientos y la participación de nuevos sujetos sociales. Hoy asistimos a interesantes experiencias de poder local donde la gente ejerce su protagonismo. Sin embargo, si estas experiencias se reducen sólo a lo local, terminan siendo funcionales a la lógica neoliberal. Se constituyen en islas innovadoras pero sin capacidad de proyección, dispersando poderes. El desafío está en la intencionalidad política de la construcción de la unidad y de la proyección global.

Es preciso avanzar tejiendo vínculos, escuchando y haciéndonos oír en una búsqueda constante de formas de articular, de organizar, reinventando el poder a partir de la pregunta. Buscar la coexistencia de dimensiones múltiples que permitan articular sin superar las diferencias específicas, pero a la vez, evitando que las diversidades degeneren en divisiones y parálisis: articularnos como pluralidad de sujetos.

La construcción de una democracia radical.

Nos enfrentamos al desafío de construir una democracia integral potenciando una ciudadanía crítica, espacios públicos e instrumentando políticas basadas en la igualdad social, la justicia y en el desarrollo de una cultura que lucha contra todas las formas de dominación y exclusión. Necesitamos de una concepción alternativa que haga del enfrentamiento a la injusticia, el eje central de su contenido. No hay democracia auténtica sin la participación efectiva de la ciudadanía, en especial de los sectores populares y de sus organizaciones. Una democracia que impulsa formas de participación, control, gestión y distribución del poder, debe oponerse, tanto al proyecto neoliberal imperante, como a las formas de pretendida democracia política, donde el componente sistémico predomina sobre la iniciativa y ejercicio del poder por los actores sociales. Democracia radical significa fortalecimiento de espacio público no estatal y articulación entre formas representativas y formas de democracia directa.

Pedagogía del poder. Construcción de ciudadanía

Los procesos de construcción de poder se transforman en posibilidades de procesos pedagógicos. Por constituir el poder una red de estrategias, de tácticas, de multiplicidades de discursos dominantes y saberes sometidos, puede configurar un espacio de aprendizajes y desaprendizajes, de despliegue de lo instituyente y de recreación de lo instituido. La pedagogía del poder enfrenta una cultura autoritaria, caracterizada por depositar la ciudadanía en los expertos, técnicos y políticos. Una democracia integral,con fuerte base territorial y en los movimientos sociales, se vuelve escenario privilegiado para la educación popular y el desarrollo de poder local popular. Son democracias que estimulan procesos de aprendizaje y de articulación entre las visiones sectoriales y las decisiones globales. La educación popular se articula con la vida cotidiana, con las historias de vida, con la construcción de identidades y con la memoria colectiva en la comunidad para, desde allí, percibir la viabilidad del cambio a partir de prácticas de transformación.

La educación popular tiene el desafío de realizar un proceso pedagógico de construcción de ciudadanía interviniendo en los procesos de participación, generando formas nuevas en el ejercicio del poder por parte de los vecinos, una efectiva aplicación del principio de justicia que da prioridad clara a los más postergados, un manejo pedagógico de los conflictos, aportando a la construcción de una democracia radical. La apuesta de la educación popular es profundizar sin vacilaciones los espacios de poder de la ciudadanía y en especial de las organizaciones populares y de los sectores más postergados de la sociedad, evitando toda forma de cooptación por parte del aparato institucional, toda forma de subordinación político partidaria.

Resulta adecuado hablar de una ética del poder, en la medida en que se requieren nuevas actitudes, nuevas identidades, una nueva subjetividad, nuevos estilos de relación y una manera de entender el poder como servicio y del poder sustentado en los sujetos populares. Una ética basada en la solidaridad, en la justicia social, en el desarrollo de capacidades; una ética que opere en forma contrahegemónica, sea frente a una ética débil –consustancial a la fragmentación postmoderna– sea frente a los modelos neoliberales, para nada fragmentarios.

La búsqueda, que necesariamente debe ser rigurosa y creativa, está guiada por la convicción de que la cuestión del poder sigue hoy más vigente que nunca, si bien se plantea en términos distintos y novedosos. La apuesta sigue siendo fortalecer el poder de los sectores populares, precisamente en una etapa histórica en que los modelos vigentes multiplican las formas y niveles de exclusión.